#POBREfestival2013

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¿Por qué “pobre”? Miguel Mejía, joven director del Colectivo Precaución de la colonia Las Pintas del municipio de El Salto, Jalisco, reconoce que muchas personas los han cuestionado por el nombre del festival. Marissa aclara el sentido del nombre: no hay dinero de por medio en este festival. Todo lo que ves se realiza gracias a la cooperación e integración de personas de la comunidad y algunos familiares de fuera, pero en este evento no se utiliza el dinero.

“Tiempos pasados en mentes mayores”, lema que eligieron para esta segunda edición del festival, del 20 al 22 de septiembre, apelando a la memoria histórica y a los relatos de padres y abuelos para darse cuenta de que el panorama de la colonia no siempre fue el mismo. Jesús Gómez, del colectivo, quien todavía no es padre ni abuelo, comenta que  aprendió a nadar en la presa, en la que hoy algunos nadan, sin saber a la cantidad de tóxicos a los que se exponen.

Hoy, la colonia tiene el olor putrefacto de la presa, los peores indicadores del  Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (IMECA) en la Zona Metropolitana de Guadalajara, disminución grave de la biodiversidad y graves problemas de salud relacionados a la contaminación. Sobre algunos de estos a penas se investiga de manera independiente para ubicar causales y pruebas, por ejemplo del aumento de abortos en las mujeres de la zona.

Antes, era diferente. Y no sólo es una nostalgia de tiempos que nunca podrán volver. Se trata de la conciencia de que hubo un tiempo en donde el ambiente de no era un peligro para la vida. Se trata entonces de que los pobladores saben que no siempre fue así, que algo ocurrió y que por lo tanto pueden imaginar, organizarse y exigir un lugar para habitar en el que puedan disfrutar el paisaje, estar sanos y no tener que salir con tapabocas a la calle.

La mayoría de las personas mayores con las que platicamos, hablan del corredor industrial de El Salto como ese hecho que marco el antes y el después de la calidad de vida del pueblo.

A pesar de la poca convocatoria del festival, en contraste con el flujo de personas asistiendo a la plaza de toros a un costado, el Colectivo Precaución mantiene el ánimo arriba pues sabe que no es fácil lograr el interés de la gente en informarse sobre las condiciones del aire y del agua en la colonia, y en acercarse a conocer alternativas.

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La maestra Miyuki Takahashi ofreció una charla al aire libre que concluyó dando algunas alternativas para no usar tóxicos en casa, el taller ambiental de la preparatoria no. 17 hizo una muestra de hidroponia y un colectivo de jóvenes compartió recetas veganas. De las distintas convocatorias en primarias, secundarias y preparatorias para participar en los concursos artísticos, las bandas musicales superan la capacidad del festival. Tuvieron que elegir 14 de 50. Así que música no faltó.

¿Algún mensaje para la gente que no vive en Las Pintas? “Nosotros aquí, estamos luchando, pero somos pocos, buscamos que las demás personas se den cuenta de cómo vivimos aquí en Las Pintas, porque el aire que ustedes respiran, el aire que ustedes están contaminando, se viene para acá. El agua que ustedes contaminan se viene para acá, nosotros somos como el basurero de ustedes, entonces es importante que ustedes sepan a dónde se van sus desechos. Gente como nosotros somos quienes los estamos recibiendo y que no se vale que por la culpa de otras personas estemos perdiendo la vida o estemos afectando nuestra salud. Todos somos responsables”, concluye Miguel.

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Oscar Olivera en el Cine de Afuera TAPATISTA

El día martes 7 de mayo alrededor de las 20:00 horas, desde Cochabamba, Bolivia,Oscar Olivera -portavoz de la Coordinadora para la Defensa del Agua y la Vida-y Gabriel Rodríguez –de la Fundación Abril- nos acompañaron en el Cine de Afuera que organizamos desde el Colectivo TAPATISTA: un espacio completamente autónomo donde pretendemos generar un contrapeso a la mercantilización e imposición de la cultura audiovisual, casi siempre propagandística, con una mirada occidental y sin derecho de réplica.

En esta ocasión, en el marco del foro “Porque sabemos que otra gestión del agua es posible” que se organizó desde el Frente Amplio en Defensa del Agua y contra su Privatización (FADAP), nos adherimos a esta jornada por la defensa del agua. Proyectamos el documental “Oro Azul: las guerras del agua en el mundo” dirigida por Sam Bozzo e inspirado en el conocido libro de MaudeBarlow y Tony Clarke “Oro Azul: las multinacionales y el robo organizado de agua en el mundo”.

Previa y posteriormente al documental, Oscar y Gabriel nos compartieron sus experiencias en la guerra por el agua en el 2000 en Cochabamba y sus posteriores acciones y reflexiones, que están fuertemente ligadas a la autodeterminación y a la autonomía como pueblo, como comunidad.

Oscar nos comentó la importancia de resignificar el territorio pues para ellos y ellas, “el territorio no es solo un espacio geográfico –como nos han hecho creer- nosotros hemos ido comprendiendo en el terreno práctico, en la lucha concreta, que el territorio tiene una dimensión más allá, que el territorio es un espacio de construcción de comunidad, un espacio donde convivimos con la naturaleza, el territorio es un lugar donde la gente toma las decisiones de manera autónoma, el territorio es un espacio de ejercicio democrático”.

En Jalisco vemos que se libran batallas, guerras, por la defensa del agua, es decir por la defensa del territorio. Guerras con víctimas y victimarios, que desde una cúpula burocrática se sirven del sustento de los pueblos y de los demás seres vivos con quienes ellos coexisten de manera armónica. Esta cúpula burocrática de los organismos para la “gestión de agua” es conocida por los habitantes de Temacapulín como la hidromafia (titulares de CEA, CONAGUA, SIAPA, etc.), quienes sirven no solo a sus bolsillos, sino en mayor medida a los de las grandes corporaciones trasnacionales que codician la vida por medio del agua como un bien económico, mismas que han estado presentes en Cochabamba y en muchas otras partes del mundo donde se ha privatizado o intentado privatizar el agua y donde se ha socializado la muerte y el dolor.

Oscar nos compartió que “desde la visión andina el agua no puede convertirse en una mercancía, no puede ser propiedad de nadie, mucho menos de un empresario trasnacional”, pues “es un regalo generoso de la madre tierra”, y esto fue lo que hizo que se movilizara la gente en Cochabamba. En este sentido, Gabriel complementaba que la manera en que han logrado combatir a los gobiernos que allá han intentado lucrar con el agua ha sido por medio de la acción colectiva, pues esta “es el motor de la historia, las movilizaciones son las que generan los grandes cambios a final de cuentas” y ese mensaje no ha quedado solo en el discurso, defendiendo los sistemas para una gestión comunitaria del agua.

Nos identificamos enteramente con las palabras de Gabriel cuando señaló que “la privatización no solo es ir y vender a empresas extranjeras, sino que es también la idea del despojo, el despojo de tu forma de vivir, de tu forma de pensar, de tu palabra, el introducirte la mentira de que la política está solo en los partidos políticos. Todos nosotros somos entes políticos y hacemos política cada día, porque la política es la propulsión creativa, es tomar en nuestras riendas nuestro destino”. Pretendemos reivindicarnos como actores políticos que desde nuestro entorno podamos construir autonomías, generando diálogos y reconocimientos, “crear un nuevo paradigma civilizatorio, como un verdadero cambio que sea alternativo al capital y a las relaciones mediadas por él”, como concluía Gabriel al final de la charla.

Nos compartió también al final Olivera: “con nuestros hermanos y hermanas de Temaca nos hemos contado nuestras luchas, nuestras historias, hemos llorado juntos, hemos llorado de verdad nuestras penas, nuestras angustias pero también hemos llorado que estamos dispuestos a seguir peleando y que no nos vamos a dejar vencer por nadie”.
Así nosotros, nosotras, poco a poco, paso a paso, seguiremos asumiendo nuestra responsabilidad política-histórica accionando y reflexionando, pues pueblos, comunidades, hombres y mujeres, han resistido para que este mundo no sea consumido por los enemigos más poderosos a quienes incluso han derrotado, desde Cochabamba hasta Temaca, desde Chiapas hasta Palestina, o desde la fábrica hasta la universidad. Nos toca construir ese otro paradigma, ese otro mundo.

Desde esta ocupación del espacio público queremos retomar el simbolismo del Cine Estudiante –Av. Vallarta y Escorza- como punto de encuentro popular para todas y todos. Hemos ido tejiendo redes no solo con universidades, también con colectivos y organizaciones de Guadalajara y de otras partes del mundo.
Todos los viernes a las 20:00 horas en el Cine Estudiante es la cita con la autodeterminación y la colectividad.

Colectivo TAPATISTA

 

Daño ambiental, daño humano

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“Se necesita escuchar a los viejos, a los que iban a las cascadas a nadar y a pescar, para construir el imaginario colectivo, organizarse, ver a dónde se quiere ir y hacer exigibles los derechos a un ambiente sano”. Ana Becerra, estudiante de ingeniería ambiental e integrante del colectivo La orden de la tierra que se está conformando en el municipio de Poncitlán, Jalisco, participó en una charla organizada por el Voluntariado Por nuestro río de Manos Solidarias del Centro Universitario Ignaciano, con el objetivo de profundizar en las condiciones de algunas de las comunidades ubicadas en la cuenca del Ahogado perteneciente a la cuenca del río, como continuidad a la actividad del Tour del horror que se realizó el sábado pasado con la intención de ver, oler y escuchar de voz de los afectados, las repercusiones de las descargas en el río por parte de habitantes, municipios e industrias en la Zona Metropolitana de Guadalajara.

El académico del Centro de Investigación y Formación Social, Heliodoro Ochoa, afirmó que le damos la espalda al problema del agua y habló de la falta de conciencia acerca de las relaciones que se dan en una cuenca, en específico sobre la cuenca del río Santiago, en los tomadores de decisiones con respecto de la gestión del agua en la cuenca, en la que intervienen 5 municipios. Resaltó las consecuencias que la mala gestión tiene para los “pobres del agua” quienes en este caso pueden ser ubicados sobre todo en los municipios de Tlaquepaque y Tonalá, donde es escaso abastecimiento de agua. En la cuenca, existen 560 mil personas en condiciones de pobreza “¿Por qué hablo de los pobres? porque es en ellos en quienes repercute una mala planeación del territorio y una mala gestión del agua” resaltó, y afirmó que el problema no es de falta de dinero: “dinero hay pero el tema del agua no es una prioridad”

En la Colonia Santa Fe, con 45 cotos, un poco más de 32 mil habitantes y dividida en 4 subcuencas, los problemas de abastecimiento y contaminación en el agua que se suministra son cotidianos. Ignacio Cabrera, vecino de la colonia comentó que ante la imposibilidad de limpiar los tóxicos del río, decidió poner sus esfuerzos en practicar e inculcar el cuidado del agua y organizar acciones de mejora de las condiciones del agua en su colonia, en colaboración en el ayuntamiento de Tlajomulco.

Con un poco más de habitantes que la colonia urbana, Poncitlán sufre las consecuencias de ser un municipio junto al Santiago. Ana Becerra afirmó que los monitoreos de la Comisión Estatal del Agua se basan en acuerdos que sirven para derechos de uso más que como indicadores que sirvan para restaurar los ecosistemas. La falta de información acerca de la calidad del agua que usa la población es alarmante y los índices de enfermedades y mortandad aumentan.

Se trata de propuestas la estudiante las tiene: Pasar del control a la gestión integral, pasar de una visión de recursos a una de ecosistema que contemple los múltiples valores del agua, la capacidad del río de limpiarse y las relaciones humanas, disminuir los flujos de contaminantes, monitorear las rutas de exposición a éstos, tener indicadores epidemiológicos y activar la participación ciudadana para la creación de políticas públicas.

Recorrido por la cuenca urbana del río

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La contaminación del río no es sólo un cúmulo de sustancias dañinas en el agua, también es el deterioro en la calidad de vida de quien vive en este ambiente, es un distanciamiento violento de la naturaleza, es pérdida de identidad territorial, es marginación social y política y muchos otros elementos complejos.

Y así como el problema es un sistema complejo, también lo es el río. Para entender sus dinámicas habrá primero que ver su contexto territorial, la cuenca urbana de la ciudad con la que interacciona. Ver desde el punto alto las elevaciones que hacen de nuestra ciudad un Valle, las hendiduras que algún día fueron ríos y hoy son tuberías o canales secos. No por ser ciudad el agua deja de correr.

Los miembros del voluntariado Por Nuestro Río hicimos un recorrido por algunos puntos de esta cuenca. Aquí las fotos:

Vista desde punto alto de la ciudad, la cuenca urbana.

 

Además de contrastes, vemos la ciudad en su entorno de valle.

 

Dentro de la ciudad aún vemos arroyos parte de la cuenca hidrológica. Hoy parecen más bien alcantarrillas.

 

Entender la geografía del entorno es necesario en el planteamiento del problema y de sus posibles soluciones.

 

Destino de varios arroyos urbanos, Las Pintas hoy no se ve tan deteriorado, pero aún falta trabajo por hacer.

 

 

 

Punto alto de la cuenca, viendo la presa El Ahogado.

 

 

 

 

Pescadores en el río, contaminado o no, el río sigue siendo el entorno, con el que no deja de haber interacciones.

 

Fotografías de Luis Gatica.

Cultura y basura

Miguel – 12 años – pulmones / Lizbeth – 17 años – asma / Alexis – 15 años – anginas / José – 43 años – hipertensión / Juan – 73 años – insuficiencia renal / Dionisio – 66 años – piedras en el riñón / Valeria – 22 años – infección renal y quiste / Arturo – 27 años – insuficiencia renal / Rosa – 43 años – cáncer… en el sondeo rápido alrededor de la plaza de El Salto, el 17 de noviembre de 2012, hecho por lxs voluntarixs de Por nuestro río.


El templo de la Madre admirable espera con flores a una quinceañera mientras a 5 metros la capilla de velación está lista para recibir el cadáver de una persona más, caída por insuficiencia renal. A 10 metros, en la plaza municipal de El Salto, Jalisco, enfrente del edificio del ayuntamiento (intento de réplica de capitolio) se oye Calle 13 ambientando el 4to. Festival cultural por un ambiente sano, un esfuerzo de algunxs jóvenes habitantes del municipio que se organizan para mostrar alternativas de vida porque “ya es bastante triste vivir aquí”, en palabras de Sofía Enciso, quien vive en este lugar que hace 3 décadas era un atractivo turístico y prometía el “desarrollo” y el “progreso” con la llegada del corredor industrial, hoy uno de los responsable del grave daño humano (dejemos de llamarle por ahora ambiental porque bajo este término podríamos pensar sólo en pececitos y se nos podrían esconder los rostros lastimados de lxs rivereños) en la región.

Todo está como para salir corriendo pero, en vez de eso, la gente busca y hace razones y acciones para quedarse. No son muchos, pero logran llamar la atención y conseguir la solidaridad de unas 100 personas que de distintos modos cooperan para que este sencillo, simbólico y profético evento sea posible. La primera edición de este Festival se hizo con el objetivo de involucrar a la comunidad en la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales que se realizó allí en 2009. El Festival cultural sigue para cuestionar nuestro modelo de “civilización” y dar ejemplo de que las cosas se pueden hacer de manera diferente. Lxs organizadorxs podrían dedicarse a marchar o gritar consignas, pero dedican este día a la esperanza y a asumir su parte de responsabilidad en la enfermedad y la curación del río.

Esténciles, cuadernos, tendedero de sueños, flores, cámaras fotográficas, máscaras… es lo que se aprende a hacer en los talleres del Festival, sólo con basura pepenada y limpiada por los organizadores. La queja no es la protagonista del Festival. Si fuera así, el 80% estaría destinada al sector empresarial y el otro 20% a los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Lxs jóvenes eligen el quizá 2% de responsabilidad que les corresponde para hacer arte con basura o, mejor dicho, para dejar de pensar que la basura es basura, “porque no es la que en realidad creemos, son esos”, dijo Germán volteando a ver el seudo-capitolio municipal, después de explicar que las autoridades no atacan los problemas importantes y a veces obstaculizan la acción ciudadana. Gustavo, de 11 años, también apela a la responsabilidad propia cuando responde “las empresas y nosotros mismos” al preguntarle por las principales causas de la contaminación en el río.

El mensaje implícito del Festival autogestivo es la conexión entre el estado de muerte del río y el consumo, de ahí que los protagonistas del evento son los ejemplos de reutilización de materiales que comúnmente echamos, sin más, al bote de la basura y luego a orillas del río (sin verlo).

También con pura basura, el Voluntariado Manos Solidarias Por nuestro río colocó el montaje: Bienvenid@ al río Santiago, una simulación de los focos contaminantes (basura municipal, tóxicos del hogar, empresas y sector agrícola) y su relación con lo que habita en el río (metales pesados ligados a enfermedades). Greenpeace recientemente publicó un estudio al respecto y estuvo presente en el Festival, como parte de su campaña de Ríos tóxicos gracias a la cual se está visibilizando de creativas y diversas formas el daño de las comunidades que se conectan con el río y las causas de este daño.

Ya lo sabemos, pero no es lo mismo saber a escuchar, tocar, oler y ver. Ya lo habíamos visto, olido y escuchado, no es lo mismo una o dos, tres o cuatro veces. Desde hace tiempo son lxs muertxs, el cáncer y el silencio, por eso mismo no deja de doler que siga siendo. ¿Cuántxs muertxs faltan para limpiar el Santiago? ¿Debemos empezar un “cuenta muertos aquí”? No son balas, pero son dosis del veneno de la omisión que igual, acumuladas, hacen sangrar, literalmente, a las personas cercanas al río.

Casi 10 años de denuncias, recomendaciones de derechos humanos voces, gritos, manifestaciones, niñxs muertxs, letras, montajes, talleres, plantas de tratamiento… y el “saneamiento” del Santiago todavía parece un digno sueño imposible.

Puedes…
ver aquí el estudio de la contaminación de la cuenca del Santiago de Greenpeace
http://www.greenpeace.org/mexico/es/Footer/Descargas/reports/Toxicos/Contaminacion-de-la-cuenca-del-Rio-Santiago/

leer la información que comparte la asociación Un Salto de Vida, de habitantes del municipio
http://limpiemoselsalto.blogspot.mx/

recordar este fotoreportaje de 2009 de la revista MAGIS, que retrata a los enfermos por el río, hoy con nuevos rostros…
http://magis.iteso.mx/node/204

Reforma al acceso de agua

El pasado 8 de Febrero del año presente el Diario Oficial de la Federación publicó el decreto que cambia el artículo 4to de la constitución, cambiando el párrafo 5to y añadiendo el 6to. Citados aquí:

“Toda persona tiene derecho a un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar. El Estado garantizará el respeto a este derecho. El daño y deterioro ambiental generará responsabilidad para quien lo provoque en términos de lo dispuesto por la ley.

Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible. El Estado garantizará este derecho y la ley definirá las bases, apoyos y modalidades para el acceso y uso equitativo y sustentable de los recursos hídricos, estableciendo la participación de la Federación, las entidades federativas y los municipios, así como la participación de la ciudadanía para la consecución de dichos fines.”

No es difícil prever como estos cambios significan una mejora en cuanto a los derechos del agua. Sin embargo en una lectura técnica, se extrae que “Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico” , dándole especial atención a consumo personal y doméstico, uno concluye que la ley favorece al uso personal sobre el uso industrial, agrícola o de otro tipo.

Este es el puto principal que sobresale del decreto, una postura de prioridad al ciudadano y usuario doméstico, lo que presenta un marco bastante esperanzador e interesante de cómo piensa ejercerse esta postura. Falta ahora que la ciudadanía estemos al tanto del seguimiento de esta ley, y como el gobierno mantiene esta política.

 

Disminuir Nuestros Desechos: Dos Medidas Caseras

Por William Quinn

Dos de las principales fuentes de contaminación del Río Santiago son nuestras aguas residuales domésticas, y la basura doméstica que va a dar a los grandes rellenos sanitarios de Hasar’s, Picachos y Laureles, los tres en las proximidades del río, o de arroyos afluentes al río. Si bien hacen falta respuestas políticas y soluciones a nivel macro para mitigar estas situaciones, uno siente ganas de hacer algo ya, aunque sea a nivel de su propio hogar, para no estar contribuyendo tanto al envenenamiento del principal río del Occidente de México. Yo he hecho algunos experimentos en mi casa que podrían ser reproducibles en la tuya.

Muchos saben que la basura orgánica puede aprovecharse para hacer composta, pero más de uno se desanima al ver el esfuerzo y el tiempo que se recomienda en la literatura para producir una composta perfecta—las proporciones precisas de materia húmeda y seca, el cuidado del pH y de la temperatura, el volteo oportuno, el cribado, las lombrices. Yo realmente no tengo mucho tiempo para dedicar a mi jardín y a mi composta, sin embargo durante más de 20 años he reciclado en casa casi todos los desechos orgánicos que producimos, tanto de la cocina como del jardín. Confieso que tomo muchos atajos, y no sigo todas las recomendaciones; sin embargo, la composta que resulta me ha servido para macetas y jardineras, flores y hortalizas.

Agua para el jardín

La compostadora que instalé un una esquina del jardín es una estructura muy sencilla: dos paredes de tabiques encimados sin mezcla, perpendiculares al muro del jardín que forma la tercera pared. (A insistencias de mi esposa forré dicho muro con block viejo, detalle que me pareció innecesario.) Las paredes de tabique miden aprox. un metro por un metro, y entre una y otra hay unos dos metros. Estas medidas obviamente pueden variar según el espacio disponible, y la cantidad de desechos orgánicos que uno quiera reciclar. Para la cuarta pared hice dos simples portones de tablas que se recargan contra los muros de tabique, para que sean fáciles de quitar cuando quiero voltear la composta o sacar para mis macetas. No tiene tapadera, aunque sé que debería—a ver si encuentro algún día una lámina que dé la medida, o una lona. He plantado algunos arbustos alrededor para que la compostadora no se note tanto. Y eso es todo. Si invertí dos horas en la construcción de mi compostadora, se me hace mucho.

Luego le empecé a echar todos los desechos orgánicos que salían de la cocina y del jardín. Seré franco—no cuido las proporciones de material seca y húmeda, porque si tengo más de una cosa (casi siempre la húmeda), ¿qué hago con ella mientras se junte la otra? Ciertamente quiero producir una buena composta, pero también quiero dejar de enviar desechos orgánicos al carretón de basura, y no quiero complicarme demasiado la vida. Así que aviento todo a la composta conforme vaya saliendo—cáscaras de frutas y verduras y hasta de huevo, pan seco que nadie comió, los granos del café, bolsas de té, servilletas, pasto cortado, hojas secas, ramas trituradas, hasta el aceite de cocina usado, huesos y las heces de la perra. Por lo que yo he visto, las bacterias y las cochinillas y los niños de la tierra y los otros mil organismos que habitan mi compostadora no se indigestan con nada. Cabe mencionar que entre los mil organismos hay cucarachas, animalejo al que tengo una fobia irracional. Lo bueno es que suelen quedarse ahí, pues hay mucho más de su interés en la composta que en la casa. De vez en cuando veo unos ratoncitos también, pero el gato de la casa los mantiene a raya.

La composta, como está bien ventilada, no huele mal, a menos que se acerque uno mucho. Cada que me acuerdo (pueden pasar semanas o meses), le meto el trinche para voltearla, cosa que me lleva de 5 a 10 minutos. Y cuando quiero sacar para macetas o jardineras, simplemente hago a un lado una parte del montón, y saco composta razonablemente buena de la parte de abajo. No la cribo ni nada; la echo con todo e imperfecciones (ramitas, pedacitos de cáscara de huevo, hojas a medio digerir, etc.). Compostaje para flojos, o para gente muy ocupada… A la plantas no les parece molestar. Me ha servido para sembrar lechugas, jitomates, tomates, calabacitas, albahaca, orégano, espinacas, frijol, romero, menta, eneldo, también flores y arbustos de adorno.

Ahora, el tema de las aguas residuales me ha costado más trabajo, y todavía no tengo una solución que me satisfaga del todo, pero algo he avanzado. El agua es un recurso que se puede reciclar, pero lo hacemos poco, en parte por el diseño maravilloso de nuestro sistema urbano de desagüe. El agua sucia que desechamos de la lavadora, del trastero, de la regadera, del excusado, simplemente desparece de nuestra vista y de nuestros pensamientos.

Por un lado, qué bien que eso suceda, porque el agua sucia puede ser vector de enfermedades mortales. Pero esa agua no desparece de la faz de la tierra; corre por gravedad por los colectores y los arroyos, y se acumula en las partes geográficamente bajas. En la Zona Metropolitana de Guadalajara, las aguas negras se acumulan en lugares como Las Pintas, La Huizachera, La Experiencia, El Ahogado, La Perla, La Cola de Caballo, y finalmente en el Río Santiago. Es decir, obligamos a la gente de esos rumbos a convivir con los desechos que nosotros no queremos ver, situación manifiestamente injusta, pero ése es tema para otro blog….

Por otro lado, deberíamos escandalizarnos por dejar ir tan fácilmente un recurso valioso como el agua después de un solo uso. ¡Ni que fuera desechable! No tiramos los toallas después de secarnos una vez, ni los calzones cuando nos cambiamos de ropa.

¿Pero qué puede hacer uno? Ni modo dejar de bañarse. Ciertamente mucha gente aprovecha el agua sucia del trapeador para regar sus plantas, o junta el agua de la regadera en una cubeta para echar al excusado. Todo eso está bien, pero yo tenía ganas de reciclar agua de una manera más sistemática, las aguas grises por lo menos. (El reciclado de aguas negras también es tema para otro blog…) Algunos amigos arquitectos me hablaban de abrir una serie de fosas: primero para sedimentar sólidos, luego para desnatar grasas y jabones, luego para clarificar con plantas acuáticas. Pero bueno…, cualquiera que ya haya leído sobre mi técnica compostera sabrá que ese diseño resultaba demasiado complicado para mi ritmo de vida. Yo quería algo sencillo y de bajo mantenimiento. Además, el jardín de la casa es pequeño, y no me imaginaba dónde podría caber tanta fosa.

 

Finalmente se me ocurrió una buena “mexicanada”. Contraté a un fontanero para que me desviara los tubos de desagüe del lavabo y la regadera del baño del segundo piso, también de la lavadora y de una bajante que recoge agua de lluvia del techo. Y compré un tinaco que monté sobre el lavadero en una bodeguita donde guardo herramientas y bicicletas. Ahora todos esos desagües desembocan en el tinaco, al que conecté una manguera que va al jardín. Generalmente dejo la manguera abierta, así que las aguas grises del segundo piso van a dar directamente al pasto y las jardineras. Cuando me acuerdo, muevo la manguera a otro rincón del jardín. Tenía algo de temor de que el shampú y el jabón fueran a quemar el pasto, pero en un año eso no ha sucedido. Al igual que la composta, el suelo es una comunidad de organismos vivos, y no les ha costado trabajo digerir mis aguas grises. Ciertamente en la casa somos conscientes (hasta cierto punto) a la hora de lavar la ropa, y no solemos usar detergentes muy agresivos ni cloro. Mi esposa a veces usa un desmanchador que no creo que el pasto agradezca, pero ha de llegar tan diluido que no ha hecho daño. Ahorita estamos en la parte más seco del año, y el pasto y las flores están más verdes que nunca, regados en su mayor parte con aguas grises.

 

Para regar

Dije que no estoy del todo satisfecho con el sistema. Por una parte, las aguas grises huelen mal cuando recién salen de la manguera, pero al salir al aire libre se les quita el mal olor en cuestión de minutos. Luego, la llave de salida del tinaco se tapa muy seguido. No es difícil de destapar, pero es una lata. Y las aguas grises del primer piso, principalmente de la cocina, se siguen tirando a la alcantarilla porque aún no se me ha ocurrido una manera fácil de rescatarlas. A ver si los lectores del blog pueden sugerirme algo.

Dos medidas caseras, insuficientes ciertamente para resolver el problema del río. Pero peor es nada, y se me hace importante que los que vivimos en ciudades nos demos cuenta de los desechos que producimos, aunque la infraestructura urbana los haga desaparecer como por arte de magia. Y no sólo que nos demos cuenta, sino que nos hagamos responsables de ellos, sin poner en riesgo la salud, obviamente, ni la buena convivencia con los vecinos. Y si de paso les sacamos algo de provecho, bueno, mejor todavía.

Transformación

Nuestra caca les caga, pero nuestra concepción de la naturaleza más, la problemática ambiental del río Santiago se debe a la concepción actual que rige el manejo de recursos naturales. La degradación ambiental es una transformación, consecuencia de la visión instrumentalista del entorno natural. A su vez, la conciencia de saberse en un ambiente degradado y todas las consecuencias que tiene sobre el bienestar, provoca una transformación de paradigmas en la utilización de recursos.

Ir a la Cuenca del Ahogado no es sólo una visita a nuestros desechos sanitarios y demás externalidades, sino es ver un río vuelto cañería, oler una peste propia de cloacas que debieran ser subterráneas y oír voces indignadas que llaman a esto hogar. Pero la experiencia sensorial impactante es sólo el comienzo, estar ahí forzosamente nos hace pensar ¿qué ha pasado aquí para que esté así? ¿Cuándo empezó? ¿De quién es culpa y por qué no para?

Comenzando por Las Pintas, lo que se ve es una presa de aguas residuales pestilente, con un puesto de fruta a un lado y gente viviendo a no más de dos metros de ahí. Sólo basta oír unas anécdotas para saber que ese lugar no siempre fue así. Solía ser un cuerpo de agua disfrutable para los habitantes de la región, tal es el caso que tiene rampas para hacer ski acuático, casas de campo a los alrededores y memorias de un entorno bello.

Platicando con quien sabe de la geografía de la región, se sabe que la colonia la Huizachera es un humedal, donde convergen naturalmente aguas de toda la región. Los humedales naturalmente son ecosistemas híbridos entre lo acuático y terrestre provocando una gran biodiversidad y potencial de servicios ambientales. Hoy en día es una colonia bastante marginada, abatida por la contaminación de agua al aire libre, la urbanización no planeada e ineficiente, aunada a varios problemas sociales de salud y seguridad.

Si las aguas sucias que corren a dos pasos de una casa no son suficientes, definitivamente la vista de cúmulos enormes de espuma blanca corriendo en los ríos debe causar una reacción. Ríos que en teoría deberían acarrear agua, sedimentos y vida ahora llevan el producto de contaminantes de fosforo y azufre (entre muchos otros) que generan acumulaciones enormes de espuma blanca. Dejando ya a un lado buscar el estado natural de las cosas, este escenario no puede convivir con la búsqueda de bienestar y calidad de vida.

El ícono de todas estas desgracias ambientales se ven entre El Salto y Juanacatlán (los dos municipios más afectados), la cascada El Salto de Juanacatlán donde pueden sentirse baños de espuma residual, olerse la peste de las cloacas y presenciar los remolinos de espuma que invaden todo el escenario. A esta cascada se le decía el Niagara Mexicano, anécdotas revelan que antes era la atracción turística de la región, un paraíso natural del que disfrutaban los locales y visitantes. Hoy es un río lleno de mierda.

El estado actual de las cosas es consecuencia de un proceso, de una transformación a través de tiempo. Esta podría atribuírsele fácilmente a la industria irresponsable, al mal gobierno o a una ciudadanía no participativa. Pero la realidad es que es un problema complejo con muchos actores, donde si bien están presentes las situaciones mencionadas, en el fondo subyace una concepción de la naturaleza instrumentalista insustentable.

El uso de recursos que impera en la actualidad es uno neoclásico donde no se toman en cuenta los insumos naturales que se consumen (sólo su costo de extracción), ni los residuos que se generan por el consumo. Esto se debe a la concepción de que la naturaleza brinda recursos inagotables, y que los pasivos ambientales y externalidades pertenecen al medio natural. Esta visión no es sólo antropocéntrica sino insostenible a largo plazo.
A través del mecanismo económico es entonces cómo este pensamiento neoclásico a cerca de la naturaleza ha transformado la misma. Debe considerarse también que en el tiempo en que se desarrolló este pensamiento, la escasez de recursos naturales como la vemos hoy no era previsible. El surgimiento de este pensamiento obedeció a su contexto temporal, sin embargo hoy en día las circunstancias son otras, y por tanto los paradigmas deberían responder a la escasez y degradación ambiental presente.

La transformación de la cuenca de El Ahogado es producto de nuestras concepciones de economía y naturaleza, sin embargo pueden ser también una invitación brusca, por no decir golpe de realidad, para cuestionar esos conceptos con los que manipulamos el entorno natural. Suena sólo lógico que a través de ser conscientes del estado de degradación natural actual podamos empezar a cambiar los paradigmas que lo llevaron a tal degradación en primer lugar.
Entonces el medio natural en sí mismo también transforma y establece los conceptos y modelos que rigen nuestra utilización de recursos. Esto puede entenderse desde esperar hasta que la misma escasez y degradación limite el desarrollo como se entiende actualmente y obligue a repensarlo o la toma de conciencia a partir de ver cómo el sistema está fallando para ciertos actores de la sociedad.

(ensayo)

Esta última reacción es la que me provocó el Tour del Horror, la necesidad de cuestionar los pensamientos básicos que rigen el sistema en el que hemos permitido que esto pase. Buscar alternativas donde el capital humano, social y natural no se comprometa sólo por el capital financiero. Necesitamos un cambio de paradigmas y conciencia, nos lo grita el entorno natural.

Las transformaciones que hacemos al medio se rigen por la conceptualización de nuestra relación con la naturaleza y es razonable pensar que al cambiar esta relación, la conceptualización se tenga que adaptar. Este punto no es una cuestión de conservación por el fin de conservación mismo, sino una actualización al modo de pensar nuestra relación con el medio ambiente, y como construimos modelos sociales y económicos entorno a este. La transformación del entorno es necesaria, pero también es necesario transformar el modo en el que lo hacemos.

Rafael Chávez García Silva
26 Marzo 2012

Abuela Grillo

Cortometraje: Abuela Grillo, adaptado de un mito. Hecho con apoyo del gobierno de Dinamarca por animadores bolivianos.

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