Archive for Río Santiago

¿Qué refleja el río Santiago de Nosotros?

Por: Daniel Vargas

Intervención en Chapultepec

Bienvenid@ al río Santiago

“Por Nuestro Río” es un proyecto del Voluntariado Universitario Manos Solidarias, comprometido con la conciencia social y ambiental e integrado por alumnos y alumnas preocupados por la grave contaminación del río Santiago y sus implicaciones en el tejido social y ecológico.

El río Santiago es el segundo más largo del país, nace en el Estado de México y fluye por los estados de Jalisco y Nayarit hasta desembocar en el Océano Pacífico. Su cauce, antes de rodear la Zona Metropolitana de Guadalajara, pasa por las comunidades de Juanacatlán y El Salto. La población de estas comunidades es la más afectada por los contaminantes, debido a que el río ha sido utilizado como canal receptor de los desechos de las ciudades y de las zonas industriales por las que pasa.

Durante la tarde del sábado 7 de Noviembre, en el cruce de Av. Chapultepec con Av. La Paz y como parte de las actividades de The Wake Cup,  el voluntariado Por Nuestro Río realizó la intervención “Bienvenid@ al Río Santiago” que fue expuesta dentro de las instalaciones del ITESO el pasado mes de marzo durante el Día de Comunidad Solidaria. The Wake Cup es un movimiento global que aprovecha la plataforma mediática de eventos masivos como mundiales de futbol, Juegos Olímpicos o los Juegos Panamericanos,  como en esta ocasión, para realizar intervenciones culturales y fomentar la toma de conciencia y participación social en diferentes temas de interés, en este caso, la armonía ambiental.

“Bienvenid@ al Río Santiago” es el montaje de una instalación creativa que simboliza el cauce del río lleno de desolación, peces muertos y mensajes que interpelan a quienes se acercan a cerca  quienes se acerca anobservar. Presenta a los actores sociales involucrados en el proceso de contaminación, así como los contaminantes y sus consecuencias reflejadas en el aumento de enfermedades como el cáncer, los padecimientos en la piel o en las vías respiratorias. Lo que más captó la atención de los transeúntes en el Paseo Chapultepec, fue la fuente ubicada en el camellón, llena de basura y espuma, representando la cascada de El Salto. Los voluntarios interactuaron con los ciudadanos invitándolos a tomar un “tour” explicativo de la problemática, dividido en sectores: el sector doméstico, que involucra a la población en general como generadora del 84% de las aguas residuales que se vierten al río y de grandes cantidades de basura; el sector municipal, como responsable del tratamiento de aguas y del manejo de los desechos municipales que llegan a basureros en las orillas del río; el sector industrial que vierte gran cantidad de desechos tóxicos y metales pesados, el sector agrícola que usa el agua del río para el riego de alimentos que consumimos y fertilizantes químicos para los cultivos, provocando que los contaminantes se filtren hasta los mantos acuíferos.

De igual forma, teniendo en cuenta a las personas afectadas, se hizo énfasis en la violación a los derechos humanos a un medio ambiente sano y a la salud, pues la indiferencia y negligencia de los responsables de verter desechos tóxicos en el agua, así como de las autoridades que lo permiten, también es una forma de violencia y agresión a la dignidad y vida de las personas.

Al terminar el recorrido, los ciudadanos se enteraban de algunas sugerencias de micro-acción cotidiana, apelando a la responsabilidad solidaria de todos y todas con respecto del cuidado del agua, el uso de productos biodegradables y el consumo informado y consciente.

La participación de la gente fue constante, respetuosa, consciente, activa y positiva. Graciela, habitante de El Salto y miembro de Un Salto de Vida, quién tomó el “tour” ofrecido por los voluntarios, agradeció y compartió el consuelo que le daba la realización de estas actividades para reconstruir la conciencia personal y colectiva, pues ella sufre directamente las consecuencias de la insalubridad que afecta su calidad de vida y la de su familia. Le pareció una forma creativa de acercar a la población un problema en el que contribuimos y nos afecta a todos, pues sabe que el río nos refleja a todos, nos dice quiénes somos y qué estamos haciendo.


 

¿A dónde van tus desechos?, tapatío

La zona actual de descarga de basura

La zona actual de descarga de basura

El sábado, 15 de octubre, se dieron cita unos 20 alumnos del ITESO para visitar varios sitios relacionados con la contaminación del Río Santiago. La primera parada fue la Presa del Ahogado donde se pudo observar un panorama desalentador, viendo que la capacidad de saneamiento de agua de los humedales es notoriamente sobrecargada por la contaminación de la presa. La propuesta actual consiste en una macro-planta de tratamiento de agua, sin embargo aún se cuestiona el funcionamiento de esta, al ser planeada para sanear descargas municipales siendo que recibe también industriales.

Se continuó hacia Los Laureles, un relleno sanitario a cargo de la empresa CAABSA Eagle. Este es el lugar donde llegar los residuos sólidos de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), a excepción de los municipios de Zapopan y Tlaquepaque. Después de explicar el funcionamiento de un relleno sanitario y su uso de geomembranas para no afectar el ambiente, se explicó que este relleno aumenta sus prácticas de seguridad ambiental para obtener una mayor prorroga en su captación de residuos.

Cuando se abrió Laureles, recibía aprox. 1000 toneladas de basura al día; ahora debe acomodar 3000 toneladas al día. El 50% es basura orgánica, y el otro 50% inorgánica: metales, vidrio, plástico, garras. En cuanto a la separación de residuos, el personal de Laureles aseguró que los pepenadores hacen labor de separación, y que a pesar de que los camiones recolectores lleven todo junto, la basura es separada al final, por lo que se alienta la continuación de separar residuos.

En una última parada se visitó la cascada de El Salto, uno de los puntos más representativos de la contaminación del río Santiago, donde se pueden observar cúmulos de espuma (causada por nitratos) en toda el agua y flotando alrededor de la cascada, el olor tampoco es desapercibido al impregnar todo con aroma a desechos humanos y cloaca. En este punto los estudiantes y maestros se encontraron con activistas locales, voceros de los afectados por la contaminación del río, quienes discreparon con la afirmación del buen manejo de los Laureles, ofreciendo mostrar evidencia.

 

Para leer ésta crónica completa, haz clic aquí.

Visita a la cascada: el río Santiago a la salida de Juanacatlán.

¿Qué es eso verde?

Visitamos el lugar más asqueroso que he olido la semana pasada. Pensaba que los baños públicos, las calles, las alcantarillas y los canales eran una porquería, pero nunca había inhalado la peste del agua verde ni el hedor de la “espuma que mata”. Quisiera que la problemática se redujera a un aroma, pero no es así. Aquí me limito a compartir un poco de lo que pude ver, en vista de que no hay dispositivo que capte muchos otros sentidos.

Nos fuimos acercando al lugar. Un compañero no resistió y se cubrió la nariz con un paño. Yo no dejaba de sentir comenzón en el brazo izquierdo.

Más cerca…

No soy experto en química pero estoy seguro de que “agua” no significa eso que vimos ahí.

La espuma que mata…

La gente antes se bañaba en ese río. ¡Mi propio abuelo pescaba ahí! ¿Qué pasó?

¿Agua?

Creo que un acercamiento a la imagen anterior es conveniente. Alguien por favor explique qué es ese fluido. Entiendo que la gente diga que el verde es vida pero yo no me arriesgaría a tomar un vaso con agua extraída de ahí.

¿Qué es eso verde?

Realmente veo las fotografías y siento náuseas. Quien no las sienta después de un rato de observar esto debe tener un estómago muy fuerte o debe necesitar lentes con mucho aumento.

Adiós Juanacatlán.

La visita no fue muy larga, pero sí fue suficientemente ilustrativa. A unos metros del lugar aparece el letrero que se muestra a continuación.

Sí: tierra, bosque… ¿río, agua?

Eso de “gobierno municipal 2010-2012″ me hace pensar que vienen tiempos de elecciones. Las acciones -no sólo propuestas- de saneamiento deberán ser un factor relevante a considerar al momento de tomar una decisión. ¿Quién? ¿Qué político se apuntará para trabajar en esto? Como ciudadanos no podemos dejar de insistir: la problemática nos involucra a todos.

Concientización: problemática en el río

Vídeo realizado por Grupo Spireta.

Algo huele mal en Jalisco

Enrique González/ Cruce/ITESO

Foto: Eric Alvarado

El Día de la Comunidad Solidaria dedicó la mayor parte de sus actividades al desastre ambiental que sufre el Río Santiago y sus alrededores. Págs. 2 y 3

“No queremos sobrevivir. Queremos vivir”

Hartos del olor que los rodea, de la inoperancia gubernamental y de la desinformación general, habitantes del cauce del Río Santiago hablaron en el ITESO del desastre ambiental frente a sus puertas, dentro del Día de la Comunidad Solidaria

¿A qué huele el Río Santiago?

“A rabia, injusticia, dolor, impotencia, desesperación, a huevo podrido, a caca”.

Graciela González vive en El Salto y está harta. Y no es la única.

Junto a ella, en la terraza de la biblioteca del ITESO, Martha Becerra (Poncitlán), Rafael Ávila y José González (San Cristóbal de la Barranca) y Marisa Yáñez (Las Pintas), hablaron frente a más de un centenar de estudiantes y académicos sobre el desastre ecológico con el que conviven los 365 días del año, desastre que ya ha costado vidas humanas, enfermedades, cáncer en los pobladores de la cuenca, desaparición y migración de especies animales y vegetales, cambios culturales (antes la gente pescaba, se bañaba, se divertía, podía vivir del río)… y un permanente olor a mierda.

Reunidos en el foro “El Río Santiago y su palabra” la mañana del jueves 17 de marzo con motivo del Día de la Comunidad Solidaria, estos ciudadanos lamentaron la profunda desinformación que existe en todos los niveles (gubernamental, en sus comunidades, en Guadalajara) y dejaron sentir su frustración ante sus diputados, alcaldes y gobernador e instituciones como la Comisión Nacional del Agua o la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), todos incapaces de proponer una solución integral a esta barbarie ecológica.

 

Foto: Lalis Jiménez

Decenas de empresas (se citaron a Honda, Urrea, Papelera San Francisco, Hershey’s, Mexichem, el Rastro de Guadalajara y un larguísimo etcétera) siguen vertiendo sin mayores restricciones sus desechos tóxicos al río (el 5 % del volumen total de descargas sobre él, pero el más peligroso); la mancha urbana de Guadalajara aporta, con un bajísimo o nulo control, sus aguas negras (el 80 % del volumen) y la industria agropecuaria “coopera” con el 5 % restante, aguas cargadas de pesticidas y demás químicos sin tratar.

Este “coctel” de inmundicia va a parar directamente a las narices (y los pulmones y el hígado y los riñones) de Martha, José, Rafael, Graciela, Marisa, representantes de las cientos de miles de personas que (sobre) viven junto al Río Santiago.

“Esta no es manera de vivir. No nos conformemos”, pidió Marisa.

 

No se puede apreciar lo que no se conoce

La información es un elemento clave si realmente se quiere hacer algo por revertir el daño ecológico del Santiago, reiteraron una y otra vez los participantes.

“Ojalá que no quede en plática, que siga adelante. Solos no hacemos nada”, apuntó José González, el septuagenario que recordó cómo en los años 50 el río estaba lleno de agua no peligrosa, de peces, de vida comunitaria.

Han pugnado por mejores leyes ambientales, revisiones profesionales a las empresas por parte del gobierno, organizado talleres, conferencias, recorridos por la zona, demandado a las empresas, obtenido el respaldo de instancias internacionales como el Tribunal Latinoamericano del Agua…

“¿Qué no hemos hecho”, ironizó Graciela González, miembro del colectivo Un Salto de Vida.

Si deseas conocer más sobre el desastre ecológico del Río Santiago y colaborar en su solución, obtén más información en los sitios www.limpiemoselsalto.blogspot.comwww.riosantiago.org o el correo unsaltodevida@yahoo.com.mx. El ITESO cuenta con el Proyecto de Aplicación Profesional “Conflictos ambientales en la región Chapala-Santiago-Guadalajara”.

Relatan afectados sus padecimientos por vivir al lado del Río Santiago

Informador Redacción / AMOL/El Informador/18-03-11

Habitantes exhiben los problemas de contaminación generados por el Río Santiago. A. GARCÍA

Estudiantes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) recibieron la visita de diversos residentes de comunidades próximas al cauce del Río Santiago, para escuchar de viva voz los padecimientos a los cuales se exponen día con día por su cercanía al contaminado afluente.

Los olores desagradables, las constantes complicaciones por enfermedades respiratorias y digestivas, y la imposibilidad de, siquiera, tocar las aguas que fluyen por el torrente, llegaron a oídos de los universitarios, quienes se dijeron “comprometidos” con la restauración del otrora atractivo turístico.

“Fue cambiando muy poco a poco, pero por allá de los años 50 había muchísima agua y estaba muy bonito. Los pescadotes estaban bien grandotes; es de lo que yo me acuerdo. Ahorita ya se acabó todo eso y no hay nada de pesca en el río”, relató don José González Llamas, quien desde hace más de seis décadas ha tenido su lugar de residencia en el municipio de San Cristóbal de la Barranca.

A lo largo de los años ha podido ver cómo ocurrió un cambio tan drástico, lo que lamentó y expuso abiertamente; al menos un centenar de escuchas atendieron cada frase que provenía de su experiencia de vida.

Los gobernantes, dijo, únicamente alimentan a la población con falsas esperanzas, pues la cercanía con las elecciones es un tiempo propicio para acudir a buscar el voto ciudadano, aunque después “se olviden” de las promesas realizadas.

“Ya vamos a empezar de vuelta con las campañas; entonces yo me voy a meter como entrometido y decirles: ‘sí señor, pero nos lo va a dar por escrito’, porque los que han pasado no han tenido palabra. Tendrán para otra cosa, pero para eso se les olvidó”.

Otros ciudadanos coincidieron en que, si bien es prioridad que las autoridades se hagan cargo de los problemas ambientales que pesan en torno al Santiago, también existe una gran apatía por parte de la comunidad:

“Esperamos que llegue el Gobierno y nos arregle el problema, hay apatía y no hay voluntad política, además de intereses de las industrias que tiran sus desechos”.

Consternados por los padecimientos de los hogares impregnados por aromas nauseabundos la mayor parte del día, varios de los estudiantes se comprometieron a ayudar, en la medida de sus posibilidades, para que la crisis en torno a las aguas del canal de desechos metropolitanos se reduzca sustancialmente.

“Hay que acudir con el diputado local y exponerle estas inquietudes; que el pueblo al cual representan presione para que ellos (los funcionarios públicos) también hagan su trabajo”.


PARA SABER

El ITESO cuenta con una planta interna para tratar las aguas de residuo que se generan ahí. El líquido reutilizado se destina al riego de jardines.

Santiago, momentos muertos en la cafetería de la Biblioteca ITESO

"Diálogo tecnológico", de Eric Alvarado.

Al llegar a la cafetería de la biblioteca del ITESO cualquiera puede encontrar gente cómoda comiendo o absorta pero en su computadora. Por lo visto ninguno se da cuenta de la exposición que tienen en frente. ¿O será que ya están cansados de ver algo tan asqueroso?

Santiago, Momentos Muertos exhibe alrededor de 30 fotografías que cuelgan de finos hilos en un orden casi desordenado mientras las imágenes obligan a quien las vea a experimentar malos olores. Al subir las escaleras lo primero en ser visto quizá sea el mapa de la cuenca diseñado por Carla Herleal, diseñadora en el voluntariado Por Nuestro Río iniciado por Étienne von Bertrab el año pasado. Quizá eso o el texto en dos columnas que no apetece leer a nadie, o la invitación a la exposición impresa en grande que está al lado de las obras del grupo de voluntarios y de otros personajes ajenos al mismo.

Bienvenidos a las Niágaras Mexicanas”, recibe la primera foto con su título, mostrando la cascada llena de espuma blanca, la espuma que mata. Abajo de ella, otra foto pregunta: “Santiago, ¿ciencia ficción?

Por fin una chica llega comiendo frituras y se sienta a ver la invitación y las fotos, pensativa y masticando con la boca abierta. Se limpia las manos al comer otra papa y la pregunta cabe ¿cómo alguien puede comer con esas imágenes en frente?

Por otro lado una maestra de ruso toca con inglés al estudiante con quien habla en inglés. No parece ver que atrás de él se encuentran las “Paredes de Espuma” y al lado las “Hierbas Malas”. Un hombre alterna mirarlos a ellos y al libro que tiene en la mesa, pero no al “Río de alguna vez” ni “La ¿vida? a través de la muerte”, fotografía de Santiago Jaime que muestra un vertedero -el relleno sanitario Los Laureles- atascado del desperdicio, consecuencia del consumo que no hace nada bien al pobre perro que aparece a cuadro, como mirando a la cámara. Pariente, también de Santiago Jaime se muestra otra foto de la misma familia, de la misma basura “Destino de nuestro consumo”, pero Trofimova sólo se ríe. El sufrimiento ajeno no parece importarnos mucho.

La chica que observaba las fotografías con sus frituras termina, tira la basura en donde todos creemos que va -¿adónde va después del bote, perdón?- y deja la cafetería. Incluso entre los grupos de jóvenes la gente está embebida en sus computadoras y platican, multitaskers, con máquinas y otras personas al mismo tiempo, pero no del río.

Diálogo tecnológico” nos muestra un monitor en tierra seca, un rastro más de la basura que vamos dejando por ahí como si no importara. Las fotos incluyen un pequeño papel blanco con algunos comentarios; en este caso, el papel lanza otra pregunta: “Todo a un click de distancia, pero ¿cuánto nos separa de la contaminación en la cuenca del Santiago?”. Las letras impresas también critican: “Es ésta la nueva sociedad de la tecnología que a pesar de su presunción de grandes avances, no ha logrado responder a los problemas ambientales. Tal vez estamos equivocándonos de camino”.

La gente incluso pone música con sus computadoras mientras platica de trivialidades: “las famosas de antes”, dice uno, mientras entra otro con un celular en la mano, pero pegado a la oreja. “Diálogo tecnológico” se nos restriega en la cara de nuevo. Las telecomunicaciones han ganado la batalla, mientras se prefiere hablar con alguien a kilómetros de distancia, pero no nos atrevemos a mirar lo que se encuentra un metro al lado.

Étienne y el río Santiago


Fotografía por Santiago J.

“La obsesión de Étienne es el Río Santiago” escribió alguna vez mi amigo y hermano El Negro. Dado que hemos trabajado juntos en causas diversas me sorprendió que le resultara tan evidente. Lo conocí en el verano de 1980, cuando mi familia vino a Guadalajara habiendo emigrado del Distrito Federal. En uno de los primeros viajes de reconocimiento, mi padre -nuestro guía por los pueblos, ríos y lagos de México- nos llevó a la cascada de Juanacatlán. No presumo de poseer particularmente buena memoria pero hay cosas que jamás olvido. Recuerdo que en las pozas previas a la cascada chapoteamos la tarde entera. Mis padres seguramente sabían que sus aguas no eran precisamente limpias, pero esta situación tampoco era muy notable y cualquier moderado realismo no nos impidió gozar de él (de hecho puedo decir que ese día, junto con mis hermanos, nadé en el Santiago). Lo que vimos estaba ya lejos del paraíso que describen quienes antes convivieron con el río, cuando albergaba y dada vida y cuando en ese sitio sus aguas caían majestuosamente y la brisa refrescaba plantas y a los animales que allí se refugiaban durante las soleadas horas del día. De hecho el lugar parecía bastante intervenido con una horrenda carretera que atravesaba por encima de la cascada. ¿A quién se le habría ocurrido hacer tal cosa? Me imagino que además de la practicidad de comunicar dos lados del río, políticos en turno manifestaban de esa manera sus ínfulas de grandeza; así como los españoles construyeron sus templos precisamente encima de los centros ceremoniales de las culturas originales, aquí, como en demasiado lados, codiciosos del poder materializaban de la forma más contundente posible su conquista de la naturaleza. Y vaya que lo lograron: al cabo del tiempo el proyecto modernizador no dejaría, en esas tierras, nada vivo.

Veinte años después de ese primer encuentro decidí dejar de tener una vida partida y renuncié a mi carrera como ingeniero industrial, abandonando a la vez mi incursión en el mundo corporativo: había trabajado años para Hewlett Packard, desde donde se veía todo color de rosa. Era como vivir en un mundo paralelo. Obtuve una beca y me fui a estudiar a una ciudad asentada en las márgenes de otro río, el Támesis. Fue en esos años que me dediqué a pensar, que tuve el tiempo -y la obligación- de relacionar, de cuestionar, que opté por dejar de vivir distraído. Como excursionista, desde pequeño me impactó la acelerada degradación de nuestro entorno y lo extenso de la pobreza. En mi corta vida había sido testigo de una transformación a todas luces negativa. O por lo menos, preocupante. Me comenzó a incomodar que tantos justificaban esta realidad mientras que la palabra ‘progreso’ jamás se acompañaba de nada. Así, dogmáticamente, como verdad superior, aún en nuestros días resulta que ‘esto’ es positivo y deseable. Ya antes había decidido conocer el río y publiqué un texto en el diario Público, que recién emanaba de otra lamentable muerte: la del periódico Siglo 21. En esos tiempos me enfermaba la retórica de políticos -compartida por no pocos ciudadanos- en torno a la cuenca. Me parecía  pobre y sumamente hipócrita: se rasgaban las vestiduras por el ‘uso desmedido’ del agua del Río Lerma por parte de estados vecinos y montaron una obra teatral ‘en defensa de Chapala’. El editor del diario aceptó mi propuesta y me fui a recorrer tramos del moribundo río junto con mi querido tío Ernst (q.e.p.d.), documentando los efectos de nuestra contaminación. Mi acompañante -alemán- no podía dar crédito a lo que veía. Recuerdo dramáticas escenas de tortugas terrestres y aves migratorias muertas en las orillas de la presa Santa Rosa por atreverse a beber su agua. El artículo “La Zona Metropolitana de Guadalajara mató al Río Santiago” era sin duda uno de denuncia. Pero yo aún comprendía poco y ciertamente todavía no conocía los testimonios de los moradores de la cuenca de El Ahogado -experiencia que me cambió la vida.

Luego de años de investigación sobre el arreglo institucional ambiental y la gestión del agua en México, de participar en varios intentos de cambio, y de acompañamiento a pobladores de El Salto (varios de ellos ahora entrañables amigos) me quedan claras algunas pocas cosas: es una mentira que la riqueza económica derivada de matar al río (entre otros ecocidios) algún día nos permitirá sanearlo (¿dónde está el cochinito?); a los políticos no les importa, ellos siempre vivirán lejos de éste como de tantos otros problemas. Tampoco a la gran mayoría de los empresarios, con su ya tradicional visión de minúsculo plazo; nos compete ciertamente a todos pero las responsabilidades son diferenciadas. El asunto se tomará en serio cuando políticos y funcionarios sientan temor frente a una sociedad que demanda otra forma de hacer las cosas; el río ‘pertenece’ a la metrópoli y la ciudad tiene que hacerse cargo de recuperarlo; y, tal vez lo más importante, nos toca a los habitantes de esta ciudad convertirnos en ciudadanos; entender y apropiarnos de esa responsabilidad -como de tantas otras. Debemos cambiar un montón de hábitos y prácticas, y los despiertos y dispuestos habremos además de intentar hacer que las cosas sucedan. Hoy por nuestros vecinos que luchan por desafiar la enfermedad, mañana por el futuro de todos. Con el deseo de que algún día volvamos a poder nadar en él. Por nuestro río.

Étienne von Bertrab, Londres, marzo de 2011

¿De dónde viene y a dónde va el AGUA que consumimos?

El agua que desechamos después de usarla NO desaparece NI se limpia sola… el río Santiago la recibe

La zona metropolitana de Guadalajara (ZMG) es el segundo centro urbano más poblado de México con un aproximado de 4 millones y medio de habitantes, y se conforma principalmente por los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco de Zúñiga.

El acelerado crecimiento que ha presentado la ZMG en los últimos años, además de representar un reto para el desarrollo urbano, representa un gran consumo de recursos y energía, y una producción desmedida de desechos.

La ZMG es rodeada por el río Santiago, el cual inicia su recorrido desde el lago de Chapala, nuestra principal fuente de abastecimiento de agua. El consumo promedio de agua por habitante al día, dentro de la ZMG supera lo recomendado por la Comisón Nacional del Agua, e incluso, a los estándares internacionales, pues llega a exceder los 250 litros por habitante al día.

El problema generado por el alto consumo de agua, no termina allí, pues una vez que la utilizamos tiene que ir a algún lugar. Idealmente, nuestras aguas residuales deberían ser tratadas en plantas especializadas para luego ser vertidas a algún cuerpo de agua. Desafortunadamente, en nuestra realidad, la mayoría de nuestras aguas sucias van a dar directamente al río Santiago.

En total, según datos del INEGI, la ZMG descarga 630 millones de litros de aguas residuales diariamente, lo que equivale aproximademente a ¡252 albercas olímpicas de aguas sucias! De las cuales tan sólo se trata el 2% de ellas.

Del  total, nosotros con nuestras descargas domésticas contribuimos con el 84% de las aguas sucias que se vierten al río, por lo que esto nos convierte en actores directos de la calidad actual del agua que circula por el río Santiago aguas debajo de la ciudad.

¿Qué queda por hacer como poblador de la ZMG?

Sé un usuario responsable:

  • Disminuye tu consumo de agua: mientras menos la usamos, menos la contaminamos.
  • Utiliza productos de limpieza biodegradables y amigables con el medio ambiente.
  • Exige a nuestras autoridades tarifas de agua justas y un saneamiento de nuestras aguas residuales: el que más usa y más contamina, paga más para que existan los recursos económicos necesarios para el tratamiento de nuestras aguas sucias.

FUENTES CONSULTADAS

Gobierno del estado de Jalisco, Zona Metropolitana de Guadalajara, disponible en: http://www.jalisco.gob.mx/wps/portal/!ut/p/c4/04_SB8K8xLLM9MSSzPy8xBz9CP0os3gzb2djr1AXEwMDZ3NLA08DF09flyBfI1MvE_2CbEdFAKYcPIw!/

Durán, J. Juan Manuel, Crisis ambiental en el lago de Chapala y abastecimiento de agua para Guadalajara. (Economía regional). Ver en: http://www.allbusiness.com/professional-scientific/accounting-tax/839240-1.html

SEMARNAT, 2002, Dirección de Estadística e Indicadores Ambientales, Ambiente Urbano, disponible en: http://app1.semarnat.gob.mx/dgeia/estadisticas_ambientales/compendio/05ambiente_urbano/zmg.shtml

 

Santiago, Momentos muertos: exposición fotográfica

Invitación a la exposición fotográfica

Invitación a la exposición fotográfica. Cafetería de la Biblioteca ITESO.

El río Santiago, como parte de la cuenca hidrológica Lerma-Chapala-Santiago, nace en la laguna de Chapala y fluye atravesando varios pueblos y corredores industriales, rodeando así la Zona Metropolitana de Guadalajara. Finalmente, y después de encontrarse con un sistema de cuatro presas hidroeléctricas que lo embalsan, desemboca en la planicie costera de Nayarit.

¡El Santiago es nuestro río! No le pertenece únicamente a quienes ven, huelen y sienten de cerca y diariamente su contaminación, sino a todos los que gozamos de sus beneficios, depositamos en él nuestros desechos y sufrimos directa o indirectamente sus impactos. Por ende, tenemos responsabilidades y compromisos con nuestro río, pues comprometernos con él es comprometernos con nuestra vida.

La contaminación del río y sus consecuentes impactos ambientales, sociales y en la salud, se enmarcan dentro de una inexistente gestión integral del agua y se traducen en una larga lista de violaciones a los derechos humanos y en un severo daño ecosistémico. Por ejemplo, la primera presa después de la ciudad de Guadalajara, se encuentra azolvada debido a los desechos sin tratar que salen de la metrópoli, lo cual además de afectar la vida acuática emite gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático global.

Jóvenes voluntarios con cámara en mano, detuvimos nuestra mirada alrededor del Santiago en algunos puntos de su curso: El Salto, Las Pintas y San Cristóbal de la Barranca, para capturar la contaminación en imágenes.

Si el agua refleja la cultura ¿Qué dice el río Santiago de nosotros? ¿Qué dice el olor putrefacto de nuestro río sobre la manera en la que nos estamos relacionando con lo que ha sostenido desde siempre nuestra existencia?

Mira tu cuenca, mira tu río y dinos ¿Qué te dice de ti, de nosotros? ¿Qué sabes de los seres humanos y las especies que están muriendo por tener contacto con el río que antes nos permitía la vida? El agua que nos daba vida, ahora nos da muerte ¿Qué y quiénes estamos detrás de esto?

La imagen muerta de un río que fluye,
los excesos del progreso,
pasmos de una emergencia ambiental
Pudieron ser también títulos de la exposición fotográfica que tienes de frente…
intentando mover conciencias… Por Nuestro Río.

"Pool", de Rafa Chávez.

Fotografía por Paulina B.

Fotografía por Momo.

Para ver más fotografías de la exposición, ve a la cafetería de la Biblioteca del ITESO.

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