Santiago, momentos muertos en la cafetería de la Biblioteca ITESO

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"Diálogo tecnológico", de Eric Alvarado.

Al llegar a la cafetería de la biblioteca del ITESO cualquiera puede encontrar gente cómoda comiendo o absorta pero en su computadora. Por lo visto ninguno se da cuenta de la exposición que tienen en frente. ¿O será que ya están cansados de ver algo tan asqueroso?

Santiago, Momentos Muertos exhibe alrededor de 30 fotografías que cuelgan de finos hilos en un orden casi desordenado mientras las imágenes obligan a quien las vea a experimentar malos olores. Al subir las escaleras lo primero en ser visto quizá sea el mapa de la cuenca diseñado por Carla Herleal, diseñadora en el voluntariado Por Nuestro Río iniciado por Étienne von Bertrab el año pasado. Quizá eso o el texto en dos columnas que no apetece leer a nadie, o la invitación a la exposición impresa en grande que está al lado de las obras del grupo de voluntarios y de otros personajes ajenos al mismo.

Bienvenidos a las Niágaras Mexicanas”, recibe la primera foto con su título, mostrando la cascada llena de espuma blanca, la espuma que mata. Abajo de ella, otra foto pregunta: “Santiago, ¿ciencia ficción?

Por fin una chica llega comiendo frituras y se sienta a ver la invitación y las fotos, pensativa y masticando con la boca abierta. Se limpia las manos al comer otra papa y la pregunta cabe ¿cómo alguien puede comer con esas imágenes en frente?

Por otro lado una maestra de ruso toca con inglés al estudiante con quien habla en inglés. No parece ver que atrás de él se encuentran las “Paredes de Espuma” y al lado las “Hierbas Malas”. Un hombre alterna mirarlos a ellos y al libro que tiene en la mesa, pero no al “Río de alguna vez” ni “La ¿vida? a través de la muerte”, fotografía de Santiago Jaime que muestra un vertedero -el relleno sanitario Los Laureles- atascado del desperdicio, consecuencia del consumo que no hace nada bien al pobre perro que aparece a cuadro, como mirando a la cámara. Pariente, también de Santiago Jaime se muestra otra foto de la misma familia, de la misma basura “Destino de nuestro consumo”, pero Trofimova sólo se ríe. El sufrimiento ajeno no parece importarnos mucho.

La chica que observaba las fotografías con sus frituras termina, tira la basura en donde todos creemos que va -¿adónde va después del bote, perdón?- y deja la cafetería. Incluso entre los grupos de jóvenes la gente está embebida en sus computadoras y platican, multitaskers, con máquinas y otras personas al mismo tiempo, pero no del río.

Diálogo tecnológico” nos muestra un monitor en tierra seca, un rastro más de la basura que vamos dejando por ahí como si no importara. Las fotos incluyen un pequeño papel blanco con algunos comentarios; en este caso, el papel lanza otra pregunta: “Todo a un click de distancia, pero ¿cuánto nos separa de la contaminación en la cuenca del Santiago?”. Las letras impresas también critican: “Es ésta la nueva sociedad de la tecnología que a pesar de su presunción de grandes avances, no ha logrado responder a los problemas ambientales. Tal vez estamos equivocándonos de camino”.

La gente incluso pone música con sus computadoras mientras platica de trivialidades: “las famosas de antes”, dice uno, mientras entra otro con un celular en la mano, pero pegado a la oreja. “Diálogo tecnológico” se nos restriega en la cara de nuevo. Las telecomunicaciones han ganado la batalla, mientras se prefiere hablar con alguien a kilómetros de distancia, pero no nos atrevemos a mirar lo que se encuentra un metro al lado.

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