Entre cuatro cerros, los ojos del mundo están puestos en Temaca

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“Entre cuatro cerros se encuentra mi pueblo, entre cuatro cerros se encuentra mi hogar. Entre cuatro cerros se encuentra Temaca, pueblito escondido donde yo crecí…”. Así comienza la canción que hoy puede escucharse en todo el mundo, a través de las voces de habitantes del pueblo que resuenan en periódicos y espacios virtuales, o de vídeos en internet y boletines de prensa: los ojos del mundo están puestos en Temaca. Sin embargo, el proyecto de la presa El Zapotillo sigue en pie y los habitantes que serían desplazados por su construcción “o se salen o se ahogan”, de acuerdo con las palabras de Raúl Iglesias Benítez, gerente regional del Organismo Cuenca Lerma-Santiago-Pacífico de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) en enero del 2008.

 

Hoy la lucha de los pobladores de Temaca, Acasico y Palmarejo continúa y hace casi tres años de la promesa del Gobernador de Jalisco a la comunidad de Temacapulín, quien dijo que no haría nada al pueblo y que la construcción de la represa no se realizaría si la mitad de la población -más un habitante, para ser mayoría- negara la propuesta. Este mismo año, se realizó en enero una consulta comunitaria y resultó que el 98% de la población de Temacapulín rechazó la construcción de la presa El Zapotillo. Sea porque el gobernador no conoce matemáticas básicas o simplemente porque no pudo cumplir su promesa, los habitantes del pequeño pueblo en el municipio Cañadas de Obregón se plantaron frente a la obra el 28 de marzo para exigir la suspensión definitiva de las obras, en cumplimiento con la recomendación 35/2009 de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en Jalisco (CEDHJ).

 

La presa el Zapotillo es un proyecto impulsado por la CONAGUA y que pretende abastecer de agua potable a la ciudad de León, Guanajuato, la región de los Altos de Jalisco y ahora presuntamente también a una porcentaje de la población de la Zona Metropolitana de Guadalajara (Z.M.G.) por 25 años, durante los cuales las empresas ganadoras de la licitación recuperarían la inversión privada (30%) a través de la concesión del total de las ganancias obtenidas a partir del uso, manejo y distribución del agua, privatizando un bien común, que a la vez es un derecho como puntualiza el Informe sobre la situación de los Derechos Humanos en Jalisco elaborado por el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo A. C. (CEPAD).

 

A lo largo de las últimas dos semanas, y como consecuencia del plantón, se llevaron a cabo mesas de diálogo entre los defensores de la causa y las autoridades correspondientes. El viernes 15 de abril terminó la cuarta mesa con funcionarios de la CONAGUA, en la que también participaron los investigadores Arturo Gleason y Mireya Acosta, expertos en temas hídricos de la Universidad de Guadalajara. Gleason Esponda reclamó que las autoridades “tienen oídos sordos”, que “no hay un solo proyecto de restauración de fugas cuando Guadalajara desperdicia más de 40 por ciento de su agua” y que México va en retroceso respecto a los sistemaa de captación hidráulica. Señaló también que nos hace falta una cultura del agua y trabajar en un proyecto integral de consumo y aprovechamiento en la Z.M.G.

 

Raúl Iglesias Benítez, presente en la mesa de diálogo, criticó que a lo largo de la discusión se demeritara a su cuerpo de expertos, el cual -en contraste con el cuerpo opositor a la presa- está compuesto únicamente por ingenieros, sin integrar un solo biólogo, antropólogo, geógrafo o psicólogo, de acuerdo con las palabras de Mónica Olvera, geógrafa por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en entrevista para La Terminal. Asistentes a la cuarta mesa de diálogo solicitaron a Iglesias Benítez que presentara los documentos que avalaran legalmente la construcción de la presa, como la manifestación de impacto ambiental (M.I.A.), el cambio de uso de suelo, la autorización del Congreso del Estado para el desarrollo del nuevo centro poblacional y los nombres de los pobladores que presuntamente ya vendieron tierras, a lo que Iglesias respondió que ese material se mostró desde el comienzo de la obra.

 

En la lucha por detener la realización del megaproyecto no sólo participan los habitantes de los pueblos que serían afectados, sino integrantes de una variedad de colectivos y asociaciones que pugnan por una gestión integral del agua y por el respeto a los derechos humanos. Entre estas organizaciones se encuentran el Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo, el Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos (MAPDER), el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC), la Coalición de Organizaciones Mexicanas por el Derecho al Agua (conformada por 22 organizaciones), el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (PRODH) y muchas decenas de asociaciones más. ¿Qué es lo que intenta defender tremenda cantidad de agrupaciones? Definitivamente la respuesta no cabe en un sólo párrafo.

 

  • Derecho a la legalidad

Incluye el debido funcionamiento de la administración pública y la CEDHJ considera en la recomendación 35/2009 que el Gobierno de Jalisco lo violó al decidir “realizar una obra pública que independientemente de su utilidad, implicaría una serie de afectaciones que van desde el incumplimiento del marco normativo para cualquier obra pública, hasta el incumplimiento de la obligación de las autoridades de proporcionar información verídica, suficiente y oportuna que posibilite la participación en la elaboración de los programas, planes y proyectos”, de acuerdo con la recomendación mencionada.

 

  • El derecho a un medio ambiente sano.

Respecto a este derecho, se ha señalado repetidas veces que la construcción de presas no es una alternativa sustentable. El doctor madrileño en Ciencias Físicas Pedro Arrojo Agudo, fundador del concepto de la Nueva Cultura del Agua, apuntó en la presentación de un documental sobre la resistencia en Temacapulín (“Entre cuatro cerros, tres cortos y un largo”) que las grandes presas no son la tecnología dominante para tratar el tema de la gestión sostenible del agua, ya que “existen alternativas más razonables, más baratas, más sustentables”.

 

Por su parte, Gustavo Castro de Otros Mundos A. C. aparece en el documental y comenta que el 60% de los ríos del mundo han sido represados con más de 50,000 grandes presas en el mundo que producen altas cantidades de gases de efecto invernadero. “Agradecemos mucho la lucha de la comunidad de Temacapulín [...] porque en la medida que evitan que una presa más se construya, en esa medida habrá menos calentamiento global, habrá menos pobreza, habrá menos desplazamiento y eso nos beneficia a todos y todas”, señala en el vídeo.

 

En el Informe de la Comisión Mundial de Represas, “en cuanto a que eran energías limpias y que no producían gases de efecto invernadero, también salió negativo. Pueden generar la misma contaminación, tanto como una planta que funciona con combustible fósil, sobre todo en países tropicales por la descomposición orgánica que hay en el embalse”, abunda la geógrafa Mónica Olvera en entrevista.

 

  • El derecho a la información, participación y consulta.

La Comisión señaló en la recomendación que “con la totalidad de actuaciones recabadas por esta Comisión quedó acreditado que los habitantes de Acasico, Palmarejo y Temacapulín no han contado con la información veraz, oportuna y suficiente para facilitar su participación en la toma de decisiones respecto del proyecto de la presaEl Zapotillo” y que por lo tanto la posibilidad de ejercer su derecho a la consulta era nulificado. También se menciona que las autoridades locales no cumplieron con su deber de vigilar que se cumpliera con lo previsto en el artículo 14 bis de la Ley de Aguas Nacionales, el cual establece que el Estado “promoverá y facilitará la participación de la sociedad en la planeación, toma de decisiones, ejecución, evaluación y vigilancia de la política nacional hídrica”.

 

Además de esto, se indica que la Consulta Comunitaria realizada durante los días 7 y 8 de enero debe ser respetada, en virtud del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (O. I. T.), la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y las Declaraciones sobre el Desarrollo de Naciones Unidas.

 

  • Los derechos a la cultura y al patrimonio cultural.

En las comunidades que serían afectadas existen varios templos e imágenes de relevancia histórica y de culto: el templo del Niño de Flamacordis y el templo de la Virgen del Rosario en Acasico, y con más de 250 años, la Basílica de los Remedios en Temacapulín, comunidad que en sus peñas tiene la imagen del venerado cristo “El Señor de la Peñita”. Además de esto, se calcula que los primeros asentamientos indígenas en Temacapulín sucedieron en el siglo VI, y que estas comunidades formaron parte de la nación de los Tecuexe, alcanzados por la conquista en 1530. Mónica Montalvo, antropóloga social y asesora del Comité Salvemos Temacapulín, Acasico y Palmarejo ha señalado que la reubicación del pueblo no permitiría a sus habitantes realizar las mismas fiestas, además comentó que de acuerdo con el INAH no es posible trasladar piedra por piedra de la Basílica como sugiriera Emilio González Márquez.

 

Además se lucha por el derecho a la salud, el derecho a la alimentación -y la soberanía alimentaria-, el derecho a la seguridad social, a la propiedad, a la vivienda y, por supuesto, el derecho al agua. De acuerdo con investigaciones realizadas por The Nature Conservancy y la Comisión Mundial de Represas, existen alrededor de 552 millones de afectados en el mundo por la construcción de represas. De acuerdo con la geógrafa Mónica Olvera, “en ningún caso han las comunidades han salido beneficiadas por la construcción de presas en México”; en contraste se sabe de alrededor de 200,000 personas desplazadas por este motivo.

 

A la lucha se han sumado personajes del espectáculo como las bandas Aterciopelados y en el Revolution Fest, expresando los primeros su apoyo a la resistencia mostrando mantas e invitando a integrantes del movimiento a subir al escenario. Andrea Echeverri, vocalista del grupo, proclamó por “la defensa de los ríos que fluyen con libertad, que no sean represados. Entendamos la magnitud de nuestros desechos. Temaca: los ojos del mundo están en Temaca. ¡No a las represas! ¡Sí a la libertad de los ríos!

 

Quizá los ojos del mundo están puestos en Temaca, ¿pero cuáles son las alternativas planteadas ante la construcción de la presa El Zapotillo con una cortina de 105 metros de altura, que rebasaría Temacapulín y lo inundaría por completo?

 

Se han considerado opciones como reducir la altura de la cortina en 35 metros, lo cual implicaría que Temaca no quedara bajo el agua, y también se ha pensado en construir la presa en otro lugar: Loma Larga II. La primera opción tiene desventajas respecto a los planes de la CONAGUA para abastecer agua, ya que por su coeficiente de azolve cada año reduce su capacidad de almacenamiento. La segunda opción ha sido descartada por los funcionarios ya que de acuerdo con ellos es inviable por su permeabilidad y las fracturas del terreno.

 

¿Entonces? ¿Qué alternativa seguir? El investigador Arturo Gleason propone un cambio en el paradigma en la gestión del agua, ya que existe un enfoque de manejo sectorial del agua y debemos transitar hacia un enfoque integral que maximice el bienestar social y económico resultante de manera equitativa sin comprometer la sostenibilidad de los ecosistemas.

 

La geógrafa Mónica Olvera considera que la solución incluye dejar de considerar el agua como un negocio, “ya que a partir de la ley de 1992 las presas se privatizaron, y ahora pueden recuperar su capital por medio del agua y la energía proveniente de la presa”. Se trata de “discutir de fondo acerca de la construcción de infraestructura hidráulica en el país bajo un contexto político-económico muy específico que es el neoliberalismo, en donde la construcción y en donde la venta de agua es un negocio”. Consideró que el agua es acaparada para entregarla a los industriales, los empresarios y “quienes convenga, pero no es agua para todos sino para quien pueda pagarla [...] ha sido una batalla internacional porque realmente se respete el derecho al agua”, remató.

 

La lucha para detener la construcción de la presa El Zapotillo y la inundación de los tres poblados alteños ha movido a diversidad de personas, incluyendo desde bandas musicales hasta académicos y estudiantes, e incluso recibió en España el premio COAGRET Internacional por la lucha que ha llevado a favor de la vida. Lo cierto es que, en contraste, la resistencia sigue año con año y las autoridades continúan actuando fuera de legalidad, violando los derechos de los pobladores y los miembros de este movimiento.

 

Entre las palabras y las discusiones de funcionarios, pobladores y defensores de derechos humanos se tiene acordada para mayo una sesión final de las mesas de diálogo con carácter resolutivo a la que están invitados José Luis Luege Tamargo, titular de la CONAGUA, diputados del Congreso del Estado, presidentes de la Z. M. G y el presidente municipal de León, Guanajuato. ¿Será esta última mesa una discusión en la que verdaderamente los ojos de todo el mundo estén puestos en Temaca, los derechos de sus habitantes y en una gestión integral de los recursos hídricos? Los habitantes de estos tres pueblos alteños no pueden esperar otra cosa.

 

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